Sala de 1 año

El niño de Sala de 1

En esta etapa, las acciones del niño comienzan a caracterizarse por tener una intención más clara. El niño no actúa porque sí, limitándose a responder a los estímulos, sino que comienza a comprender las consecuencias que tienen las acciones, mediante la experimentación y el descubrimiento por ensayo-error. El niño tiende a imitar todo lo que le rodea, y repetir las gracias que observa en los que le rodean, principalmente si se trata de adultos.

La posibilidad de desplazarse y luego caminar le abre al niño un enorme abanico de posibilidades, ya que le permite explorar el entorno de un modo mucho más amplio. Debemos facilitarle y animarle su espíritu aventurero, pero siempre bajo la vigilancia de un adulto, ya que el niño no es consciente de lo posibles peligros.

El grupo de niños de esta edad tiene un tiempo de atención limitado, y en todas las actividades que se realicen es de fundamental importancia la intervención del adulto. Los niños de esta edad buscan su independencia y desplazarse libremente, necesitan tocar, manipular, explorar el medio lo cual obliga al adulto a estar atento a sus iniciativas.

El juego es el centro de sus movimientos; a través de él reproduce lo que más le impresiona o le agrada, asimila la realidad del mundo que lo rodea, vuelve a vivirla para incorporarla o cambiarla. De a poco empezará el juego simbólico: hacer dormir a la muñeca, cantarle, darle de comer, hablar por teléfono como mamá o papa, jugar a la oficina, con la computadora y otra serie de acciones que imitan el comportamiento de los adultos.

Su conducta es egocéntrica, aunque le gusta jugar en compañía de sus pares –haciendo un juego paralelo- y goza repitiendo acciones sobre objetos para ejercer su habilidad. Disfruta manipulando masa. Le gusta sacar y poner, abrir y cerrar. También se entusiasma garabateando con crayones o tizas. Le agradan los juegos de construcción, los cuales mantienen su carácter de juego de ejercicio. Disfruta mucho de los cuentos y de la música.

Es importante que mamá y papá se sienten a jugar con el niño diaramente, leerle un cuento o cantar y bailar juntos. Es de mucho disfrute para el niño y acompaña su desarrollo favorablemente, ya que son lo más importante en el mundo para él o ella y hace a una construcción positiva de su persona.

En cuanto a la socialización, el niño comienza a tomar conciencia y distinguir entre él mismo y la gente que le rodea. Poco a poco se relaciona con sus compañeros y empieza a compartir juguetes. Le gusta tener público y repite los gestos que le son festejados. Expresa afecto: celos, simpatía, ansiedad. Muestra sentido del humor.

Lenguaje: La adquisición del lenguaje comienza primero por la comprensión de palabras (juguetes, objetos cotidianos de frecuente uso, algunos animales o partes del cuerpo…) u órdenes (del tipo: dame o toma), a la que posteriormente se unen las primeras emisiones del niño. Luego, dice palabras sueltas y, de a poco, armará frases cortas. Se destaca el uso del "NO".

Comienza también a desarrollarse la comprensión de la permanencia de los objetos, esto es, comprende que aunque un objeto desaparezca (porque lo escondemos, por ejemplo) sigue existiendo, y es un buen momento pues para realizar juegos de aparecer-desaparecer. Por esto, comienza a poder separarse cada vez más de la mamá y empieza a interactuar mucho más con otras personas de su familia y entorno, generándole menos ansiedad separarse de su madre.

Durante su segundo año de vida el niño adquiere una serie de habilidades que permiten iniciarse en el desarrollo de su autonomía. A la hora de vestirse comienza quitándose una manga de la campera, después se puede poner o sacar alguna prenda sencilla. Puede empezar a ayudar a guardar sus juguetes. En la alimentación, hacia los 18-20 meses se puede iniciar al niño en el manejo de la cuchara y a participar de su cuidado e higiene lavándose las manos.


Límites: los niños deambuladores se muestran activos, con un gusto por la exploración y experimentación. Los límites no deben ser considerados como restricciones, sino como necesarios para delimitar lo permitido de lo no permitido. Además, ordenan internamente dando seguridad. Es fundamental que el niño se sienta seguro y protegido para poder jugar, explorar, aprender y desarrollarse sanamente. El límite es un mensaje de amor y cuidado y debe ser sostenido sobre un vínculo amoroso y de confianza entre el adulto y el chico.


Esta etapa es de mucho trabajo pero también de mucho disfrute. A jugar con los niños y acompañarlos en este año en donde crecen y aprenden mucho!