Quinto grado

El niño de quinto grado

El niño de 10 y 11 años empieza a tomar conciencia de que está dejando de ser niño. Si bien todavía piensa como niño, su físico ya dejará de ser el de un chico para pasar a ser, poco a poco, el de un adulto. Comenzará a hacer un duelo por la niñez y empezará a preocuparse por crear su propia identidad separándose en forma más pronunciada del grupo familiar, aunque esto puede variar según cada chico.

Se reconoce a sí mismo desde varias competencias al mismo tiempo: como débil en el deporte y bueno para tocar un instrumento musical y para hacer amigos, por ejemplo. Su autoestima se resiente cuando empieza a verse de forma realista, con puntos débiles además de los fuertes. Normalmente se evalúa comparando sus habilidades y sus logros con los de los demás. Como padres es importante ser positivo con el niño y poner en palabras esta visión de manera continua, aportando al desarrollo sano de su autoestima.

Su cuerpo empieza a atravesar cambios muy importantes que pueden alterar al niño y puede tornarse algo torpe en sus movimientos. El hambre fisico de alimento se despierta con la misma fuerza que el hambre por saber e investigar todo.

El preadolescente vive en un estado general de emocionabilidad que lo lleva a experimentar de un modo exagerado todo lo que lo rodea. Ante un acontecimiento que pueda parecer menor para el adulto, el niño puede vivirlo con enojo, miedo o con sentimientos intensos de enamoramiento, por ejemplo.

A los 10 años el chico tiene un código moral estricto y un fuerte sentido de la justicia y de la nobleza. A veces tiene una conciencia casi exagerada de la responsabilidad. Es importante recordar que la autonomía moral se alcanza hacia fines de la educación primaria.

El grupo de pares juega un rol muy importante. Los amigos tienen un gran protagonismo en el niño de esta etapa y los grupos comenzarán a ser mixtos. Los niños se comparan entre sí y especialmente su desarrollo físico durante este período, pudiendo afectar sus relaciones, que en parte se basan en la apariencia y en la competencia física. Cada vez se hace más dependiente de sus compañeros y amigos, no sólo por su compañía, sino también por la autovalidación y para recibir consejos. También exige más de sus amigos y tiende a tener un “mejor” amigo; esto suele ser más aparente en las niñas. Se le hace más difícil hacer nuevas amistades en esta etapa.

¡Importante! Recomendamos estimular la creatividad y el juego libre y evitar tiempos extensos frente a la televisión o videojuegos. Si el niño tiene acceso a juegos en internet es necesario estar seguros de que son acordes para su edad y estar siempre atentos a las páginas que puedan abrirse o aparecer en la pantalla, ya que pueden ser nocivos para el chico. Es aconsejable tener la computadora en un lugar de paso para lograr un mayor control.

Es bueno también conversar sobre los usos y modos del chat y facebook ya que allí pueden aparecer malos tratos o situaciones conflictivas que luego no salen a la luz o son muy difíciles de trabajar quedando muchas veces en el anonimato.

Lo que haga su niño durante el día puede afectar sus sueños en la noche y su conducta en general. Ayúdenlo a distanciarse de las cosas que podrían generarle miedos que no puede elaborar, tales como algunos programas de TV y videojuegos, por ejemplo. Si su niño ve algo que le incomoda, háblenle de ello.