Sexto grado

El niño de sexto grado

El niño de 10 y 11 años empieza a tomar conciencia de que está dejando de ser niño. Si bien todavía piensa como niño, su físico ya dejará de ser el de un chico para pasar a ser, poco a poco, el de un adulto. Está en un proceso de duelo por la niñez y se preocupa por crear su propia identidad separándose en forma más pronunciada del grupo familiar, aunque esto puede variar según cada chico.

Se reconoce a sí mismo desde varias competencias al mismo tiempo: como débil en el deporte y bueno para tocar un instrumento musical y para hacer amigos, por ejemplo. Su autoestima se resiente cuando empieza a verse de forma realista, con puntos débiles además de los fuertes. Normalmente se evalúan comparando sus habilidades y sus logros con los de los demás. Es fundamental la palabra positiva de los padres y referentes adultos para reforzar su autoestima.

El preadolescente vive en un estado general de emocionabilidad que lo lleva a experimentar de una manera exagerada todo lo que lo rodea. Ante un acontecimiento que pueda parecer menor para el adulto, el niño lo vive con enojo, con miedo o con sentimientos de enamoramiento, por ejemplo. Aparecen estados de exaltación y alegría que se combinan con otros momentos de retraimiento. Se muestra sensible a estímulos a los que hasta entonces no prestaba atención.

En el ámbito social se producen muchos cambios debido a su mayor capacidad cognitiva, sus cambios físicos y emocionales y del aumento de experiencias que se van teniendo con las distintas realidades sociales que lo rodean. Los amigos y el grupo de pares tienen un gran protagonismo y los grupos comenzarán a ser mixtos. Los niños se comparan entre sí y en su desarrollo físico, pudiendo afectar sus relaciones, que en parte se basan en la apariencia y en la competencia física. Cada vez se hace más dependiente de sus compañeros y amigos, no sólo por su compañía, sino también para la autovalidación y para recibir consejos. También exige más de sus amigos y tiende a tener un “mejor” amigo; esto suele ser más aparente en las niñas. Se le hace más difícil hacer nuevas amistades. Se puede producir una desintegración de los grupos o pandillas de la edad escolar y se acrecientan los conflictos en las relaciones familiares y en la actividad escolar. Hay mayor interés en lo sexual y en el género opuesto. Y debe aprender las cosas socialmente correctas que ha de decir y hacer en sus reuniones sociales y las normas de moralidad sexual, que parecen obvias al adulto pero no así al preadolescente.

¡Importante! Recomendamos estimular la creatividad y el juego libre y evitar tiempos extensos frente a la televisión o videojuegos. Si el niño tiene acceso a juegos en internet hay que estar seguros de que son acordes para su edad y estar siempre atentos a las páginas que puedan abrirse o aparecer en la pantalla, ya que pueden ser nocivos para el chico. Es aconsejable tener la computadora en un lugar de paso para lograr un mayor control.

Es bueno también conversar sobre los usos y modos del chat y fqcebook ya que allí pueden aparecer malos tratos o situaciones conflictivas que luego no salen a la luz o son muy difíciles de trabajar quedando muchas veces en el anonimato. Puede ayudar darles ejemplos concretos de cómo se pueden comunicar las ideas y las opiniones sin lastimar al otro.

Ayuden a su hijo a ser un espectador crítico de la televisión y del cine y que no sea una influencia negativa.