Secundaria

Adolescencia

Es la etapa de la vida comprendida entre los 13 y los 18 años aproximadamente, donde el adolescente vive un intenso proceso de cambio en todas las dimensiones: corporal, intelectual, emocional y social.

Con respecto a lo corporal se experimentan cambios importantes en la constitución física hasta que logra tener el cuerpo de una persona adulta. Comienzan a funcionar con mayor intensidad las hormonas, y entre otras cosas, esto hace que tengan desniveles en cuanto a su humor sin razón aparente.

El adolescente está muy pendiente de su cuerpo y de los estereotipos de belleza propios de su cultura. Es por eso, que muchos de ellos consideran que si no se adaptan a estos estereotipos se sienten frustrados y pueden aparecer problemáticas que es necesario estar atentos. Los trastornos de la alimentación suelen ser una respuesta a esta frustración (en los casos más graves, bulimia y anorexia).

La Adolescencia es un momento clave en la formación de la identidad. La representación de sí mismo pasa a constituir un tema fundamental. El adolescente tiene una gran necesidad de reconocimiento y aceptación para formarse un concepto positivo de sí mismo. Necesitan autoafirmarse, formar un yo diferente al de sus padres por lo que comienzan a oponerse intentando lograr una independencia intelectual y emocional.

Se produce una fuerte integración social en el grupo de iguales, quienes pasan a tener mucho más influencia que los adultos que hasta ese momento fueron referentes. Comienzan los cuestionamientos hacia los modelos parentales. Los vínculos con el grupo de pares se estrechan, pasando de los grupos de un solo género a mixtos. El grupo actúa como agente de socialización permitiendo al adolescente practicar conductas, habilidades y roles que contribuirán a la construcción de su identidad adulta.

Aparece una moral autónoma; las normas emergen de las relaciones de reciprocidad y cooperación, y no de la imposición de los adultos.

En lo intelectual se desarrolla el pensamiento abstracto y la posibilidad de trabajar con operaciones lógico formales, lo que permite la resolución de problemas complejos. Delimitan sus intereses y son capaces de profundizar aquello que les interesa.

Se muestran idealistas, con deseos de cambiar el mundo o de llegar a niveles de reconocimiento social muy altos (actores conocidos, deportistas de alto rendimiento). No son del todo conscientes de los riesgos en los que a veces están inmersos. Les cuesta organizar su tiempo y en general dejan todo para último momento.

En los últimos años han aparecido nuevas formas de comunicación con el desarrollo de la tecnología y las redes sociales. En muchos casos, esta es su forma de comunicación por excelencia donde exponen gran parte de su vida esperando la aprobación de sus pares.

Es muy importante el rol de los adultos en el acompañamiento de los adolescentes en esta etapa. Es necesario comprender que se debe hacer un cambio como padres. El padre de un niño no es el mismo que el de un adolescente. Deberá ser lo suficientemente flexible para ser sostén en aquellos momentos de oposición y cuestionamiento de sus hijos, demostrando firmeza a través del diálogo. Las imposiciones son vividas con mucho enojo por lo que es importante consensuar: dialogar y generar acuerdos donde la confianza mutua sea un valor a cuidar.

La escuela cumple un rol fundamental en la educación de los adolescentes. Es un agente socializador por excelencia. Brinda el escenario ideal para que puedan crecer ensayando sus contradicciones y formando criterios propios en un contexto cuidado.

Es necesario realizar una buena alianza familia- escuela con valores compartidos. Tanto las familias como la escuela deben estar atentos a los emergentes que pudieran surgir y encontrar las mejores estrategias en caso de ser necesario.

El diálogo y la comunicación se transforman en las mejores herramientas para acompañar a los adolescentes a transitar esta etapa.