Miércoles 05 de junio

Micro relatos

Pequeños cuentos, grandes ideas




















Los alumnos de séptimo grado “A” estuvieron trabajando con creatividad y entusiasmo en Lengua y Literatura. Una vez que leyeron y disfrutaron cuentos muy breves de grandes autores, tomaron el desafío de escribir sus propios relatos. Con la premisa de sorprender al lector pusieron manos a la obra. La consigna pedía mezclar distintos órdenes: sueño y vigilia, fantasía y realidad, vida y muerte, mundo literario y mundo real. He aquí el resultado: sorprendente, original, divertido.

Deseo cruel


Cuando el niño vio pasar la estrella fugaz rápidamente por el cielo, cerró los ojos y deseó: "Que a nadie se le cumpla su deseo".

Solo un deseo se cumplió esa noche.

Sofía Coxe



Amigos imaginarios


Estaba jugando con mi amigo imaginario. No tenía amigos reales, yo estaba solo. Los dos estábamos jugando al béisbol. La pelota había caído al otro lado de la reja donde vivía nuestro vecino, era un hombre solitario, nunca visto. Mi amigo dijo que la buscara.

Fui a buscar la pelota y mi hermano me gritó que no y la buscó él. Cuando estábamos en la casa me dijo al oído:

-Tu amigo es mala influencia, prometeme que vas a olvidar a tus amigos imaginarios.

Yo... se lo prometí. No vi más a mi amigo.

Unas horas después vi a mi hermano caminando hacia mí diciendo:

-Lo prometiste. -Y desapareció.

Sofía Coxe



¿Ella o yo?


Ella dormía y despertó pero no era ella, sino que era otra. Fue a la cocina y no era la suya, se bañó y no era su baño, se cambió y no era su ropa. La madre la llamó pero no era su madre. La llevó al colegio y no era el suyo. Terminó el día y se fue a dormir sin entender nada. Cuando despertó, se dio cuenta de todo: ella no era ella, sino que era yo.

Alina Cruz Tovar



Ya no me conozco


Yo creo que soy un humano pero no siempre, porque me veo en el espejo y veo una sombra, creo que es un fantasma, me veo en la ventana del auto y veo un fantasma, me veo en el reflejo del agua y veo un fantasma. Nadie me habla, nadie me escucha, hasta creo que me ignoran. ¿Pero si lo que veo en el espejo, la ventana del auto o el reflejo del agua es un humano y yo soy un fantasma, un fantasma que no sabe quién es?

Catalina Raimondi



La carrera


Había una vez una carrera de "autos" que solo podían llegar a un kilómetro por hora, pero bueno, vamos allá.

-¡Dale que llegás, Robert, dale que ganás!

-Che, qué lento que está yendo, por Dios, ¡vení a boxes!

-Está sordo, este.

-¡Ahí miró, jefe, vení! Uy, no me escucha, che.

Ojalá no hayan organizado una carrera, porque solo somos caracoles.

Mateo Pérez Tognetti



El ataúd


Había una vez un señor que murió y lo enterraron, poniéndolo en un ataúd raro, muy raro.

Su pareja lloró y lloró, pero a la noche soñó que su marido estaba vivito y coleando, como un pez en el agua.

De repente, algo la despertó, diciendo: “Querida, ¿qué querés de desayunar?

Mateo Pérez Tognetti



La novela


El otro día, volviendo de la casa de mi amigo Gonzalo, me puse a pensar en el final de mi nueva novela y se me ocurrió que el personaje desapareciera y apareciera muerto seis meses más tarde. Lo escribí y me fui a dormir medio alterado por el final. Al día siguiente, desperté y prendí la televisión y puse el canal de las noticias, que decía que Gonzalo había desaparecido. Yo, muy preocupado, volví a mi cuarto y para distraerme, leí la novela ya terminada. Y me encontré que el personaje que había decidido matar se llamaba Gonzalo porque mi amigo así lo había pedido. A los seis meses encontraron el cuerpo de Gonzalo muerto.

Martín Wilcoxon



La duda


Salí de un túnel, no dejaba de llorar, pues recordaba a mi familia. Una extraña me sujetó, yo seguía llorando, lo único que escuché fue "Pablo, Pablo", y ahí fue cuando me di cuenta de que ese era mi nombre.

Veía por primera las cosas que ya había visto. Empecé a hacer cosas que ya había hecho. Empecé a ir al jardín, lo que para mí ya era historia. Conocí gente que ya conocía. Sentí cosas que ya había sentido. ¿Estoy en un sueño, o en una nueva vida?

Magdalena Reynal / Matilda Fuccillo Barber



Cuando soñamos, ¿adónde vamos?


Sofía llegó a su casa muy cansada y se puso a dormir, ¡quién sabe con qué soñó!

-¡Waa! ¡Waa!- dijo el bebé.- No puedo respirar- pensó preocupado. Y luego vio una luz muy brillante.

Después, Sofía se despertó, desayunó y se fue al colegio, sin acordarse de lo que había soñado.

Para nosotros fueron ocho horas, pero en realidad fue otra vida. ¿Cuando soñamos, adónde vamos? Tal vez cuando soñamos nos convertimos en otra persona.

Macarena Roiz



¿Me ven?


Ahí venía desde lejos, se acercaba muy rápido, no podía diferenciarlo. Yo, casi desmayada, lo vi atravesarme. Al despertarme, traté de buscar a mi familia. Nadie me reconocía, nadie me veía, todos en la ciudad pensando en otras cosas. Traté de recordar lo que había pasado antes de desmayarme.

Los únicos recuerdos que me venían a la mente eran que había tenido una gran pelea con mi familia y que me habían dicho que me fuera. En ese momento, corrí hacia ellos y los vi desde la ventana, hablando preocupados por algo. Desde ese instante me di cuenta de que me buscaban y empecé a aparecer.

Sofía Pefaure Zalokar



El amigo imaginario


Un señor estaba trabajando en una fábrica con sus ayudantes cuando su hijo le dijo que estaba jugando con su amigo imaginario. Luego de un rato, el señor se empezó a preocupar porque su hijo no volvía. Lo buscó y lo buscó hasta que lo encontró. Estaba jugando con su amigo imaginario como le había dicho, pero el padre y el hijo quedaron sorprendidos al escuchar que el amigo imaginario les preguntó:

- Díganme, ¿ustedes son reales?

Nicasio Guaresti



El libro


Él estaba leyendo un libro en su cuarto cuando su mamá lo llamó a comer. Él le respondía que esperase, pero al parecer la mamá no lo escuchaba. El libro lo había atrapado por lo interesante que era.

La mamá se cansó y fue a buscarlo, lo único que vio fue un libro abierto, lo cerró y nunca nadie supo más de él.

Belén Ayerza



Viaje en el tiempo


Hoy, 28 de octubre de 1895, me acerqué a la ventana de mi cuarto y vi una luz brillante en el campo vecino. Decidí acercarme a ella, y cada vez que me acercaba me dolían más los ojos.

Al llegar al final de la luz, me choqué con una especie de metal con luces azules a los costados.

Decidí entrar allí y me llevó a un barco gigante llamado Titanic. La gente comía manjares y bailaba como si no hubiera un mañana.

Salí a la terraza del barco y vi cómo un iceberg chocaba contra nosotros, el miedo que me invadió fue tan grande que cerré mis ojos y corrí con todas mis fuerzas hacia la luz, para que ella me devolviera a la seguridad de mi casa.

Renzo Freccero



Halloween


Se acerca Halloween, él también. Como cada año saldrá de su descanso para caminar por la calle, hasta oír “Dulce o truco”. Toca el timbre. Puede que elija el pase a tu muerte. Un niño con un disfraz tenebroso y una canasta. Espera por ti. ¿Serás el próximo?

Yael Miranda