Jueves 02 de julio

Microrrelatos: Grandes obras de pequeños autores

En el aula de séptimo (que este año fue virtual) estuvimos trabajando con cuentos de terror, y después compartimos algunos relatos en miniatura.



En el aula de séptimo (que este año fue virtual) estuvimos trabajando con cuentos de terror, y después compartimos algunos relatos en miniatura. Tanto nos gustaron que decidimos probar suerte tratando de escribirlos.

Presentamos algunas de las producciones: la consigna era bastante libre, pero todos los textos debían sorprender o asustar al lector. ¡Cuéntennos si funcionó!

El Pozo Negro



Siempre me advirtieron del Pozo Negro. Escuchaba en el pueblo historias de un pozo que no tenía fondo y en el que si uno se caía nunca llegaba al final.

Como yo era sonámbulo, mantenían siempre las puertas con llave para que no me fuera. Pero una noche se olvidaron y sin darme cuenta desperté en caída libre, dentro de la oscuridad más negra que hubiera visto. La caída nunca tenía fin. Fueron pasando días, meses, años y yo no encontraba el final. Llegó un momento en que mi cuerpo físico seguía cayendo pero mi alma se elevó.

Juan Martín Grünstein

Nos espían



Toda mi vida pensé que en mi casa había fantasmas. Molestos, oscuros, invasivos. Pero de repente lo entendí: los fantasmas éramos nosotros.

Juan Martín Grünstein

De lo profundo

Se sabe que si uno viaja al centro de la tierra, el calor ardiente lo incinera en cuestión de segundos. Pero yo sé la verdad al respecto: cuanto más nos sumergimos dentro del planeta, más antigua es la fauna que vamos encontrando. A mayor profundidad más milenaria la flora y fauna que se ven. Las especies que pensamos extinguidas viven allí abajo en un mundo mágico e indescriptible. Y a medida que uno sigue descendiendo comienza a quemar la energía de estas criaturas asombrosas hasta incinerarse en el calor de la nada misma.

Juan Martín Grünstein

Sueño extraño

Entré a la habitación, las paredes se movían. Eran blancas y parecían fantasmas. De repente me caí al piso húmedo, no sé con qué tropecé.

Tenía mucho miedo. Era extraño pero familiar, por una ventana se veían los rayos del sol. Los libros se movían solos. Cuando me levanté del piso por la puerta entró un pájaro negro. Se cortó la luz, no había señal. Se escuchó una voz. La voz se acercaba a mí. Intenté escapar, no pude.

Me levanté de mi sueño extraño y escuché a mi pajarito que me estaba despertando con mi mamá.

Delfina Chielens

Recuerdo

Estaba en la playa sentada. Cuando de repente vi algo en el mar que tenía frente a mí. Era muy extraño. Estaba anocheciendo. Se veía como un gran animal marino. Pero, para mi sorpresa, no era de los conocidos…era un gran animal marino pero de ARENA. En ese instante me vino a la mente el recuerdo de los concursos de figuras de arena a los que me llevaba mi abuelo cuando tenía seis años en la playa de Mar del Plata.

Fue como viajar 40 años al pasado. Había más de uno, había muchos. Decidí irme y recordarlos para siempre.

Delfina Chielens

El Fracaso al robo al banco

—¡Qué extraño! —dijo la ladrona avanzando rápidamente —. ¡Qué Caja de seguridad más pesada!- La tocó al hablar, y se cayó al piso.

—¡Dios mío! —dijo el hombre—. Me parece que tiene demasiado dinero. Ahora cerraron las puertas, no hay escapatoria.

—Para mí sí, para vos no— dijo la ladrona.—¿Vos crees en fantasmas ? — agregó.

—Yo no— dijo el ladrón. —¿Y vos?

—Yo sí—dijo la ladrona — En esto estás solo—. Pasó a través de la puerta y desapareció.

Camila Cacace 2020

La adivina

Después de un largo viaje Martina volvió a su casa y fue a visitar a su familia, estaba durmiendo cuando se acordó de un museo de París y de una vasija de oro, sintió como si la hubiesen robado, así que no durmió muy bien.

Cuando se despertó, prendió la televisión, no podía creer lo que estaba viendo: habían robado la vasija de oro, así que trato de recordar quién lo había hecho y recordó alguien enmascarado con un tatuaje de dinero en el brazo derecho. Después salió a tomar un café con unas amigas y vio que el mozo tenía el mismo tatuaje en el brazo: ¿Sería una coincidencia o solo un sueño?

Valentina Cacace

Frío mortal

La noche anterior me sentí muy frío. No lo pensé demasiado porque era invierno (o por lo menos eso creía). Me levanté de la cama y todo estaba normal, bajé a desayunar y me fui al colegio. Ni mamá ni papá estaban en la casa, creí que ya iba tarde. En el camino al empecé a sentir cosas muy extrañas, como de nuevo el mismo frío que a la noche pero más fuerte, un sentimiento de estar encerrado y no poder salir, estaba muy tenso, como si cada paso fuera una nueva aventura y no un simple paso, y a veces sentía un cosquilleo muy frío. Pero tenía mejores cosas en qué pensar. En un punto sentí un golpe muy fuerte en mi espalda y ese fue mi despertar. Cuando me desperté, no sentía nada, no veía nada ni escuchaba nada.

Dante Gandini Córdoba

Un entretenimiento especial

Me decían que no era normal. Claro qué no le creía a nadie, me decían que no podía distinguir la realidad de lo que si pasaba y de lo que no pasaba en realidad si no que en mi cabeza. Resulta que siempre fui muy creativo o eso también me lo decían muy menudo. Yo nunca entendí de qué hablaban. Siempre fui muy normal, nunca tuve pasatiempos ni me gustaba hacer deporte. La única cosa que podría decir que me gustaba era la música, llevaba mi música a todos lados. No era cualquier música, era especial. Cuando yo escuchaba mi música cerraba los ojos y solo escuchaba, no me importaba nada de lo que sucediera. Un día estaba escuchando mi música cuando me desperté, al principio no entendía nada, seguía la música. El sonido era muy suave, casi no se escuchaba, cuando me di cuenta de que estaba en una realidad diferente pero con todo igual, no sabía si esa era la verdadera o la falsa.

Dante Gandini Córdoba

La locura de Sofía

Había llegado el día. Las vacaciones empezaban. Sofía y Ernesto cargaron el auto para viajar. Los esperaban quince días de puro disfrute.

Salieron de su casa y tomaron la carretera. Fueron muchas horas de viaje, charlaron y tomaron mates.

Sofía le iba pasando mates a Ernesto cuando a su derecha vio un enorme camión acercarse y chocar contra ellos.

Luego, Sofía se despertó en un cuarto de hotel muy lujoso, pero estaba sola. Pensó: “Qué lindo hotel, pero ¿dónde estará Ernesto?” Bajó muy rápido a buscarlo, pero no pudo encontrarlo por ningún lado. Fue a preguntarle al encargado, a lo que él respondió que Ernesto se había ido.

Sofía no entendía nada y empezó a desesperarse, y en su desesperación empezó a gritar llamando a su marido. El encargado le dijo que, aunque no era el momento, él le iba a contar qué había pasado, pero la tenía que llevar a un lugar.

Anduvieron en auto un rato, cuando de repente Sofía vio su auto metido debajo de un camión. Sin entender nada se bajó a buscar a Ernesto y grande fue su sorpresa cuando lo encontró llorando frente a un cuerpo con una sábana arriba. Se acercó para ver quién era la persona muerta y se encontró con que era ella.

Francisco Duré De Miguel

El miedo de la familia Álvarez

La familia Álvarez vivió por muchos años muchos años en la misma casa. Cuando fueron a vivir les habían contado que en esa casa habitaban fantasmas. Ellos nunca lo creyeron, hasta ese día en que empezaron a ver que las cosas se cambiaban de lugar. Se empezaron a escuchar ruidos extraños en la casa y lo más aterrador fue ver siluetas de personas que iban y venían. Se asustaron tanto que se encerraron en el baño.

Muertos de miedo, escucharon cómo dos personas subían fuertemente la escalera. Pudieron escucharlos decir: “Querida, espero que no sea real la historia de que acá viven fantasmas. Por esa razón esta casa está tan barata y la pudimos comprar.”

La familia en el baño se miró y espantada comprendió.

Francisco Duré de Miguel

Otro día más

Yo estaba ahí, esperando a que terminara el día como lo hago todas las tardes, cuando algo sucedió, algo extraño y poco común. Alguien estaba ahí, en esa casa abandonada y solitaria, entonces no dudé más y me acerqué lentamente. De pronto, apareció de la puerta una mano peluda y con uñas largas que me arrastró adentro. A la mañana siguiente me desperté y estaba en mi cama. No sabía qué había pasado, hasta que vi mi mano y me di cuenta de que esa no era mi mano...

Guido Cogliatti

La noche de camping

Ese día fue cuando todo cambió. Estábamos los cuatro, felices, acampando al lado del río. Era una noche de luna llena, todo estaba tranquilo, hasta que escuchamos un ruido. Sonaba como un oso pero más fuerte. Ramiro decidió salir a ver si todo estaba en orden. Dos horas lo esperamos a que volviera con noticias, hasta que decidimos salir a buscarlo. No caminamos ni diez metros para encontrarlo, él estaba en la orilla del río tirado en el piso sangrando por múltiples heridas que tenía. Con sus últimas palabras nos dijo: “Nunca molesten al rey del bosque”, y así el río se lo llevó.

Guido Cogliatti

Virus

En un país asiático comenzaron a morir personas por ataques al sistema respiratorio y nadie sabía qué era. El virus que causaba esas muertes se desparramó fácilmente por todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud declaró que era una pandemia y dispuso distintas medidas de cuidado para prevenir el contagio. A pesar de ello, los números de contagiados no pararon de aumentar y las muertes ocurrieron en todos los extremos del planeta. Algunos países empezaron a culpar a otros por haber iniciado el contagio de manera intencional. ¿Sabremos en algún momento si se trata de una guerra bacteriológica?

Ignacio Burgos

Sueño hecho realidad

Era ya la madrugada cuando Ramón tuvo un profundo sueño, que al despertar recordó. Se vio en un cumpleaños emocionado girando dentro del zamba (una rueda que gira). Nicolás y Héctor, amigos de la infancia y a quienes no veía hace mucho tiempo, pateaban la pelota al arco. Recordó que cuando era muy chico se juntaba en el barrio con Nicolás y Héctor a jugar al fútbol. Era de las cosas que más le gustaba hacer junto a ellos cuando era peque. Al día siguiente fue al cumpleaños de su primo y se sorprendió cuando llegó al salón de fiestas. A un costado había un zamba y detrás de este juego una canchita de fútbol donde se encontraban sus viejos amigos.

Ignacio Burgos

Game Over?

Me senté frente a la computadora, hice una casa y un personaje. Un día, mi personaje ya no estaba en el juego. ¡Estaba detrás mío!

-¡CÓMO LLEGASTE HASTA AQUÍ!

-No importa cómo llegué, si no cómo me voy.

Agarró mi mano y se metió a la computadora.

Desde entonces este cuento lo están escuchando desde un JUEGO.

Josefina Girves

El señor ratón

-Qué lugar más oscuro- dijo la señora.

-¿Habrá alguien o está abandonada?- Contestó él.

Y de la nada se cerró la puerta, no se veía nada y no tenía ventanas.

– ¡Nos quedaremos acá toda la vida!- dijo la señora y el señor le respondió:

– Yo no.

Se hizo chiquito y salió por uno de los agujeros que habían hecho los ratones.

Malena Gordó

No me ven

Estaba sentada y se sentaban arriba mío, mi familia lloraba y no sabía por qué, mis amigos no me escuchaban y me evitaban o eso pensaba yo, pero un día me vi en un espejo y recordé que ya no estaba con ellos.

Malena Gordó

Los fantasmas en el aula

Los chicos estaban discutiendo en el colegio sobre los fantasmas, unos decían que existían y otros que no. De repente vieron que un chico más grande los dejó encerrados en el aula.

Una chica atravesó la puerta.

Sol Dangavs

EL NAHUELITO

Dicen que en lago Nahuel Huapi, en las profundidades, no solo habitan truchas:, alguien más nada en nuestro lago.

María Paz González Mathe

EL GATO MALVADO

-Tom, ven aquí!

-¿Qué pasa, Carla?

-¡Acabo de ver un gatito en la puerta de casa, quiere entrar!

-Carla, no podemos tener un gatito, papá no nos deja.

-Pero está de viaje y faltan cinco días para que vuelva.

-Bueno, está bien, pero si nos retan hacete cargo.

-Sí, sí, ahora le voy a hacer su lugar para que duerma y le voy a dar comida.

Pasó un rato.

-Tom, ¿viste al gatito?

-No, pensé que lo tenías vos.

-¡No, yo no lo tengo!

-Bueno, busquémoslo.

Más tarde

-Tom, encontré al gati……...

-¡Carla! ¡Carla! ¡Carla! ¿Dónde estás?

-¡MIAU!

FIN

María Paz González Mathe