Martes 01 de junio

Artículos de opinión

Nuestra primera novela de lectura conjunta para 3er. Año es “El mar que nos trajo", de Griselda Gambaro.



En esta historia, Teresa -entrañable vecina y amiga de la protagonista- se solidariza con Natalia no sólo asistiéndola en sus necesidades urgentes, sino enseñándole un oficio: Teresa hará un préstamo a Natalia para que pueda comprar su primera Singer y comenzar a coser.

A partir de este argumento, en los cursos estuvimos reflexionando acerca del valor de la práctica solidaria, en especial cuando ésta excede el asistencialismo para tomar forma de compañía, compromiso y transmisión de saberes y valores.

En sus artículos de opinión, las alumnas Emma Accorinti y Chiara de Torres Curth exponen sus puntos de vista.


¿Qué es ser verdaderamente solidario?

Por Emma Accorinti

3er. Año



Muchos hemos pensado en esta pregunta en algún punto de nuestras vidas. No creo que haya una respuesta correcta, sino muchas maneras de responder y analizarla.

Ser solidario es dar sin esperar nada a cambio, sin esperar reconocimiento y dando lo que uno tiene, no lo que a uno le sobra. Podríamos decir que ser solidario es dar a los demás, pero si nos ponemos a analizar la simple acción de "dar", no llegaríamos a la misma respuesta. Ser verdaderamente solidario no es dar y publicarlo en las redes sociales, no es dar o ayudar a alguien para ser aceptado o ser mejor visto. Es dar o brindar apoyo a alguien porque realmente querés ayudarlo y sentís que con un poco de tu ayuda podrías mejorar aunque sea un poco la situación o -por lo menos- un momento de la vida de esa persona. El diccionario dice que la solidaridad es "adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles" y en parte es verdad. Lo que le faltaría a esta definición es que las intenciones de alguien solidario deben ser beneficiar al otro, no a uno mismo.

La solidaridad siempre estuvo presente entre las personas, incluso cuando no se la conocía con este término. Desde la Antigüedad, siempre ha existido la cooperación y apoyo mutuo en la humanidad. Podríamos decir que antes no existía la solidaridad entre distintas clases sociales: era muy evidente cómo cada clase ayudaba, se juntaba, y cooperaba con su misma clase. Con el paso del tiempo, cambió la empatía y la solidaridad entre estos distintos grupos sociales; esto es algo muy positivo.

Algo que está pasando en el siglo XXI (que no ocurría antes) tiene que ver con las redes sociales y los medios de comunicación: éstos tienen una influencia en las personas que es incomparable y ayudan un montón al momento de difundir un movimiento. En ese caso, es bueno usar las redes con un fin solidario, aunque puede ser que haya personas que solo publiquen ciertas cosas para "quedar bien" o para ser reconocidos.

Muchas veces se dice que hay personas que difunden distintas cosas ̈"por moda" e igualmente, aunque lo hagan porque es lo que hace todo el mundo, consiguen que diferentes movimientos solidarios lleguen a más personas.

Puede ser que si alguien te ayuda o te da algo por lo que trabajó muy duro (o algo que significa mucho para esa persona, pero igualmente te lo da a vos) tenga otro valor, ya que sabés que alguien sacrificó algo de mucho valor por vos. De todos modos, aunque a algunos nos cueste más que a otros, siempre estamos ayudando.

Es muy importante que si nos proponemos ser solidarios, lo hagamos con la mejor de las intenciones: que lo hagamos para ayudar a los demás sin esperar ningún reconocimiento o premio por haberlo hecho. La solidaridad se basa en darle al otro lo que nosotros tenemos y consideramos que pueden ayudarlo...





¿Qué es ser verdaderamente solidario en la sociedad argentina del siglo XXI?

Chiara de Torres Curth :)



Solidaridad: La toma de conciencia de las necesidades ajenas y la voluntad de ayudar para cubrir esas necesidades. A partir de esto podemos entender que un verdadero acto de solidaridad no consiste en regalar el par de zapatillas más gastado que uno tiene, sino en salir de la comodidad propia y brindarle herramientas a quien las necesite para así ayudar a mejorar su calidad de vida. Pero, ¿esto aplica en la sociedad argentina? ¿O simplemente nuestra mayor acción solidaria es sentir empatía hacia las desgracias del otro, pero quedándonos de brazos cruzados?

El 9 de marzo de 2021, siete localidades de la Comarca Andina comenzaron a arder. El fuego arrasó con más de 200 viviendas. Mediante los medios, colectas solidarias fueron convocadas. ¿Qué es lo que más se recibió? Ropa. ¿Por qué? -diría uno. ¿Por qué no agua, elementos de higiene, comida no perecedera? Esto se debe a que todos tenemos tres remeras viejas dispensables y que con el fin de hacer "una obra de bien" las entregamos. Compañías, famosos y civiles hablan de sus donaciones: ¡Yo doné! -dicen. Sin embargo, no puedo dejar de preguntarme por qué un acto de solidaridad es únicamente de cosas materiales dispensables y por qué no tratamos de dar más de lo que nos sobra, de hacer más de lo que no nos implique esfuerzo.

"Famoso dona millones a UNICEF". "Le di un paquete de arroz a un vagabundo”. Si la solidaridad es en verdad un acto altruista, ¿por qué es que el mundo debe enterarse de esto? Si uno ayuda al otro bajo el pretexto de la fraternidad para después quedar bien, ser aclamado, etc. Entonces lo está haciendo por las razones equivocadas.

Ayudar es una acción sin esperar nada a cambio. Es más, en realidad somos recompensados con la gratificación humana de haberlo hecho. Esta acción va de la mano de la solidaridad. Por lo tanto, al hacer un acto de cordialidad uno tiene que ser completamente desinteresado en lo que pensará otro o cómo es que atribuiría en mi imagen pública. Lamentablemente, hoy en día en nuestro país, esto no es así.

Mediante los argumentos previamente expuestos te pregunto: ¿Por qué nuestro amor al prójimo es tan básico y mediocre que nuestro mayor acto de solidaridad se basa en un par de zapatillas gastadas?