¡Felicitaciones a Iván por el merecido premio!

El mes pasado, la Subsecretaría de Cultura Municipal lanzó un Concurso Literario para estudiantes de Nivel Medio en el marco de la XI
Fiesta de la Palabra, evento que se celebra cada año en nuestra ciudad.
Para la ocasión, alentamos a todos los estudiantes del colegio a que presentaran sus obras escritas.
Recibimos la emocionante noticia de que Iván Aguiar, estudiante de 4.° año, había recibido el primer puesto en el Concurso.

Título: El ángulo de los noventa grados
Seudónimo: Invisibilidad Categoría: Sub-18


Estar sentado no es una postura, es una condena a ver el mundo desde una altura que a nadie le importa. La gente cree que lo más difícil de la silla de ruedas son los escalones o las veredas rotas, pero se equivoca. Lo más duro es el muro de cristal que se levanta entre vos y los demás. Es esa mirada que se desvía cuando pasás, ese silencio incómodo que se hace cuando intentás entrar en una conversación, como si el hecho de no mover las piernas también me hubiera borrado el lenguaje o el pensamiento. La soledad no es estar solo en una pieza; es estar rodeado de gente que te mira con lástima o, peor, que no te mira. Te convertís en un objeto, en un estorbo que ocupa un lugar en el pasillo, en el «pobre chico» al que saludan con una palmadita en la cabeza como si tuvieras cinco años. Los amigos que se supone que están, se van diluyendo. Se cansan de las esperas, de los lugares sin rampa, de tener que adaptar su ritmo al mío. Al final, dejan de llamar. Y el vacío que queda no se llena con nada; es un hueco psicológico que te va carcomiendo, haciéndote creer que el problema sos vos, que tu cuerpo es un error que el resto no tiene por qué aceptar. Es agotador tener que ser «fuerte» todo el tiempo para que los demás no se sientan mal por vos. A veces solo quiero gritar que duele, que lastima sentirme un fantasma de un metro veinte de altura. La silla no son solo ruedas y metal; es el recordatorio constante de que, para el mundo, siempre voy a estar un paso atrás, aunque ni siquiera pueda darlos.

Nuestros espejos tienen un mensaje.

A raíz de los casos de intimidación pública que están sucediendo en distintos colegios de la ciudad, hoy estuvimos reflexionando con nuestros estudiantes sobre la importancia de no minimizar o considerar una broma lo que está pasando. Compartimos las posibles consecuencias de que aparezcan en el colegio amenazas o circulen imágenes o discursos ligados a la violencia y la muerte.
Creemos que es fundamental que todos contribuyamos a un clima de trabajo marcado por el vínculo, el afecto y el crecimiento de cada miembro de la comunidad educativa. Habitar el colegio también significa darle sentido y generar un espacio de bienestar y confianza.
Compartimos una intervención hecha en el hall de la secundaria.

Intercambio Aspen 2026

En el marco del convenio Ciudades Hermanas, 13 de nuestros estudiantes de Primer Año se encuentran en Aspen. Participan junto a chicos de otros colegios (Instituto Primo Capraro y San Patricio) de un intenso intercambio cultural, escolar y deportivo. Los reciben familias del lugar, y se integran a nuevas formas y ritmos en compañía de sus “hermanos” aspeninos.

En su primer día en Estados Unidos, los chicos recorrieron la escuela Aspen Middle School. Luego, fueron a Aspen Mountain a hacer una caminata con raquetas. La propuesta siguió con la visita a ACES, un refugio de aves. Pasearon por el centro de Aspen, y asistieron a una presentación en el City Hall, frente al comité de Ciudades Hermanas.

¡Qué experiencia rica! ¡Disfruten!

Woodville Day

El Woodville Day volvió a reunir a toda la comunidad del colegio en una jornada inolvidable, donde las familias fueron protagonistas de un día pensado para compartir, disfrutar y fortalecer los vínculos que hacen única a esta institución.

Nuestro predio se llenó de risas, juegos y encuentros. Grandes y chicos participaron de distintas actividades recreativas, generando ese clima tan especial que combina diversión, cercanía y espíritu comunitario.

Este año, además, el Woodville Day tuvo un momento particularmente emotivo: un homenaje a Stephen Cohen, cuya huella en el colegio sigue presente en cada rincón. Fue un instante de profunda emoción y reconocimiento, compartido por todos los presentes.

La jornada se completó con música en vivo, que aportó ritmo y alegría al cierre de un día que quedará en la memoria de todos.

El Woodville Day no es solo un evento: es una celebración de la comunidad, de los valores compartidos y del espíritu que hace de Woodville un lugar especial.